
Los constructos sociales y sus características
Los constructos sociales son creaciones colectivas que guían nuestro comportamiento, creencias y estructuras, afectando nuestras interacciones cotidianas y decisiones.
¿Qué es un constructo social?
Muchas veces se suele hacer referencia a los “constructos sociales”. Pero ¿qué es un constructo social? ¿cómo se forman? ¿qué características poseen? Son respuestas poco conocidas. Por ello, se tratará de hacer una breve descripción de los constructos sociales y se abordarán algunas de sus características.
¿Qué es un constructo social?
Se considera que un constructo social constituye una “entidad institucionalizada” y aceptada por los participantes de una sociedad en particular, por lo tanto existe porque las personas lo aceptan, comparten y actúan como si existiera.

Aceptación social como base para los constructos
La noción de cómo debe ser, lucir y comportarse un ser humano y sus significados son constructos sociales y culturales que están marcados o contextualizados por una identidad colectiva, según el momento en el tiempo. La teoría del construccionismo social plantea que las múltiples construcciones de la realidad son producidas por el intercambio social y están determinadas histórica y culturalmente (Gergen, citado en Beltrán Dones, 2015).
En tal sentido, el constructo social contempla un conjunto de reglas o acuerdos, compartidos y aceptados en ese grupo.
Los constructos nacen debido a la necesidad que se tiene de construir los significados que la sociedad le otorga a los seres humanos, a partir de sus rasgos o atributos físicos, emocionales o sociales.

Relaciones sociales y acuerdos en la sociedad
No obstante, a través de la definición de conceptos, atributos o constructos se le otorga valor a determinados elementos, en detrimentos de otras opciones, a las que se le ignora, denigra o resta importancia.
Diversidad, realidad y acuerdos
Jarpa Arriagada (2002) señala que, de formas distintas, todos conocen la realidad e incluso alcanzan “acuerdos” o “puntos en común”. Esto es posible porque se llega al conocimiento de la realidad a través de procesos en los que ésta se “organiza” y se hace más “objetiva” a partir de elementos como: lenguaje, producción de signos, simbología y códigos abstraídos de la experiencia cotidiana.

El lenguaje como base de los constructos sociales
Como lo señala Jarpa Arriagada (2002):
La actividad del ser humano tiende a hacerse habitual y se va levantando como realidad objetiva mediante la operación de mecanismos como el de la institucionalización y el de la legitimación; paralelamente y en forma inevitable se asocian a estos procesos una serie de complejos sistemas de conductas esperadas –en virtud de las tradiciones y convencionalismos– que van definiendo roles sociales en un todo organizado y plausible.
Construccionismo social y sus postulados
El autor Beltrán Dones (2015) destaca que el construccionismo social tiene unos postulados sobre los cual debe basarse todo constructo o construcción social:
- 1El conocimiento es desarrollado socialmente
- 2La realidad no existe al margen de ese constructo
- 3Al articular los elementos de esa realidad se construye un discurso
- 4Es un proceso que se vincula a los intercambios sociales
De esa forma, “la creación continua de significado y realidad es un fenómeno intersubjetivo que se da en el mundo de la vida” (Beltrán Dones, 2015).
Por lo anterior, las construcciones sociales, así como las creencias pueden ser reformuladas y cambiadas por otros paradigmas que se abran paso en la sociedad.

Constructos sociales y su adaptación a nuevos paradigmas
Reformulación social
Las sociedades son cambiantes y dinámicas, por ello muchas ideas o constructos sociales tienden a aparecer, alimentarse o reformularse constantemente.
Como lo destaca Beltrán Dones (2015): “La diversidad es: un proceso amplio y dinámico de construcción y reconstrucción de conocimiento que surge a partir de la interacción entre personas distintas en cuanto a valores, ideas, percepciones, intereses, capacidades, estilos cognitivos y de aprendizaje, entre otros”.
Desde esa perspectiva los autores comprenden que existen diversas formas de entender la realidad. Estas pueden nutrirse de las diferencias entre los sujetos, no obstante, el constructo social −para que sea considerado como tal− debe ser compartido por todo el grupo, más allá de lo particular.

El entendimiento común de los constructos sociales
Constructo, aprendizaje social e institucionalización
Berger, Luckmann & Zuleta (1968) destacan que el ser humano por naturaleza responde a un sentido de “habituación”, a través de la repetición frecuente de conductas, acciones o esfuerzos destinados a la consecución de un objetivo. Esas conductas se llevan a cabo no solo en ese momento, sino que pueden ser repetidas en otras circunstancias.
Las acciones habitualizadas retienen, por supuesto, su carácter significativo para el individuo, aunque los significados que entrañan llegan a incrustarse como rutinas en su depósito general de conocimiento que da por establecido y que tiene a su alcance para sus proyectos futuros (Berger, Luckmann & Zuleta, 1968).
En ese sentido, ese proceso de habitualización facilita la economía mental, pues restringe las otras opciones. Es decir, a pesar de que existan miles de opciones, el individuo tenderá a usar la única forma habitualizada, lo que le facilitará la selección de “rumbo”, le proveerá un alivio en situaciones similares y le facilitará la toma de decisiones.

Decisiones claras basadas en constructos sociales
Ahora bien, la institucionalidad aparece es cuando se da lugar a la habituación realizada por diversos actores o se presenta la tipificación:
Las tipificaciones de las acciones habitualizadas que constituyen las instituciones, siempre se comparten, son accesibles a todos los integrantes de un determinado grupo social, y la institución misma tipifica tanto a los actores individuales como a las acciones individuales. La institución establece que las acciones del tipo X sean realizadas por actores del tipo X (Berger, Luckmann & Zuleta, 1968).
Por ende, en cierta medida, se puede decir que los constructos sociales son conductas aprendidas socialmente: “El aprendizaje social –sea formal o informal- es la influencia más poderosa para la internalización de las normas que establecen las libertades civiles (o libertades democráticas) (Beltrán Dones, 2015).

Aprendiendo los constructos sociales a través de la interacción
Asimismo, son ideas aceptadas, compartidas y respetadas por toda la sociedad, por lo que la figura de la “institucionalidad” tendrá un rol clave en todo constructo. Sin institucionalidad, no existe constructo.
Referencia
- Beltrán Dones, M. (2015). Constructos sociales que marcan la diferencia. Rumbos TS, (11), 42-50.
- Berger, P. L., Luckmann, T., & Zuleta, S. (1968). La construcción social de la realidad (Vol. 975). Buenos Aires: Amorrortu.
- Jarpa Arriagada, C. G. (2002). Mediación social: Construcción social de un significado. Theoria, 11(1), 89-96.
- Poza, U. A. (sf) ¿Qué es un constructo social? Definición y ejemplos. Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/c...
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