
El Daño del enojo en la salud
El enojo es una emoción natural que puede tener efectos negativos en nuestra salud si no se maneja adecuadamente. Descubre cómo esta emoción puede afectar tanto al cuerpo como a la mente.
Los efectos negativos del enojo
La expresión inadecuada del enojo puede ocasionar serios daños sobre la salud física y mental. Descubra en este artículo qué hacer para cuidar la salud de los efectos negativos de esta emoción básica. “El hombre más poderoso es el que es dueño de sí mismo”. Séneca
Origen del Enojo
La palabra enojo, del original “enojar”, deviene del latín vulgar inodiāre, que quiere decir ‘enfadar’. El enojo es una emoción básica, experimentada ante circunstancias desagradables interpretadas como injustas o de atropello.
Causas del enojo
El enojo puede estar causado por factores tanto internos como externos.
- Factores internos: producidos por conflictos personales internos, situaciones no resueltas en el pasado que al evocarse producen malestar e impotencia.
- Factores externos: relacionados a eventos resultados en el entorno, como las palabras, actitudes y comportamientos de otros, pudiendo ser reales o malas interpretaciones.
El enojo en el organismo
Durante el enojo, se producen las siguientes manifestaciones físicas en organismo:
- 1Tensión muscular.
- 2Rigidez articular.
- 3Aumento de la presión sanguínea y arterial, y de la frecuencia cardíaca.
- 4Activación de los sistemas nervioso, hormonal y cardiovascular.
- 5Aumento de la actividad cerebral.
- 6Producción excesiva de la bilis.
¿Cuáles son los daños del enojo en la salud?
El enojo como emoción básica, posee un carácter de supervivencia, ya que permite responder en defensa legítima a situaciones de ataque o injusticia. Este puede expresarse de manera verbal o física.

El enojo nos alerta frente a amenazas, preparándonos para reaccionar
Los efectos del enojo generan un impacto, como se ha visto, sobre el propio organismo. También impactan el entorno, es decir, a todo aquello que circunda al individuo.
Una gestión inadecuada del enojo puede desencadenar de una leve molestia a un descontrolado acto de violencia, afectando las diversas relaciones interpersonales, incluso la propia salud.
El enojo afecta directamente el funcionamiento de la actividad cardíaca, de allí que se considere que esté estrechamente vinculado a enfermedades cardiovasculares.

El enojo provoca una aceleración del ritmo cardiaco en el cuerpo humano
Entre el impacto del enojo sobre el organismo se distingue:
- 1Actúa sobre la presión sanguínea, aumentándola, por lo que se considera que puede provocar cierto deterioro en las arterias con el tiempo.
- 2Al elevar el pulso cardíaco, produce taquicardia, es decir, un latido cardíaco más rápido del habitual que puede ser regular o irregular.
- 3Al generar un significativo aumento de la adrenalina, provoca una alteración en el equilibrio natural del organismo.
- 4Produce desequilibrio en el sistema inmunológico.
- 5Genera dolores de cabeza y contracciones musculares.
- 6Acelera la respiración, provocando una sobreactividad al corazón.
- 7Se convierte en un factor de riesgo ante enfermedades como dermatitis colitis y gastritis.

El enojo frecuente puede contribuir al riesgo cardiovascular debido al aumento de la actividad cardiaca
Recomendaciones para el manejo del enojo y el cuidado de la salud física y mental
Gestionar de manera adecuada el enojo, a fin de enfrentar de modo más inteligente las dificultades, resulta beneficioso para la salud mental y física. Entre las recomendaciones básicas se encuentran:
- 1Autoconocimiento. Las personas que se conocen a sí mismas, saben identificar las situaciones que producen enojo, esto les permite gestionar de manera satisfactoria la emoción ante sucesos similares que puedan presentárseles.
- 2Ejercitar técnicas de relajación. Al ser la tensión muscular una de las manifestaciones físicas del enojo, la relajación resulta conveniente para encontrar la calma y distensión. Las técnicas de relajación entrenan la respiración y permiten relajar los músculos.
- 3Ejercitar el pensamiento positivo. Es una estrategia que facilita la expresión de frases que permiten cambiar la actitud frente a las situaciones conflicto.
- 4Ejercitarse físicamente. La práctica recurrente de ejercicios favorece el sentirse mejor. Al organismo liberar endorfinas, y la persona lograr distraerse, puede verse el motivo de conflicto con mayor claridad y desde una perspectiva distinta.
- 5Ejercitar el sentido del humor alivia la tensión. El sentido del humor es un aliado ante las situaciones problemáticas, ya que favorece la aceptación de los acontecimientos.
- 6Conversar con buenos amigos. Un mecanismo de desactivación de la ira es hablar de ella. Charlar con una persona de confianza, expresarle lo que se siente es una manera de validar las emociones y gestionarlas de manera operativa y funcional.
- 7Tomar un tiempo para responder. Es importante cultivar el hábito de pensar antes de actuar, en lugar de hacerlo de manera impulsiva. Tomarse un tiempo y espacio, es una estrategia útil para desarrollar esta habilidad. Una vez que se ha logrado recuperar la calma se puede enfrentar la situación de manera eficaz.
- 8Aprender aceptar. Aprender aceptar que cada persona tiene una forma particular de ser y pensar es beneficioso como estrategia de gestión emocional. Todas las personas son susceptibles de experimentar enojo; aprender a reconocer dicha emoción en sí mismo, facilita el desarrollo de la empatía, habilidad que permite el reconocimiento y aceptación de los otros, de su manera de ser, sentir y actuar.

Las técnicas de relajación ayudan a gestionar el enojo y mejorar el bienestar emocional
Consideraciones finales
Es importante resaltar que todas las emociones tienen un carácter adaptativo, la expresión de éstas está justificada por las mismas circunstancias. Además, su cualidad de supervivencia, refiere incluso que el enojo tiene un principio de preservación de la especie humana, ya que le ha permitido al individuo actuar en autodefensa ante situaciones potencialmente injustas o de ataque.
No obstante, la idea no es reprimir el enojo, sino conducir a una gestión adecuada de éste, lo cual resulta favorable tanto para las relaciones interpersonales, como para la propia salud física y mental de la persona.
Las personas que tienden a enojarse de forma habitual y descontrolada, que no logran hacer una gestión adecuada de la expresión de dicha emoción, es importante que comprendan la necesidad de solicitar la ayuda de un experto, en la resolución de dicha problemática.

Pedir ayuda profesional es fundamental cuando el enojo es difícil de manejar por uno mismo
Frecuentemente, las personas se sienten atrapadas en su propio enojo, sin saber cómo manejar las circunstancias; aunque se toma conciencia del malestar que se produce, se sienten limitadas para solventar.
Un buen especialista puede guiarle en el objetivo de aprender a gestionar el enojo, lo que sumará bienestar físico y psicológico, permitiéndole establecer vínculos más saludables, respetuosos y empáticos, consigo mismo y con su entorno.
Referencias
- Piqueras J., Ramos V., Martínez A., Oblitas L., (2009) Emociones Negativas y su impacto en la salud mental y física. Recuperado a partir de: https://www.redalyc.org/pdf/13...
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