
Cómo enfrentar la muerte de un hijo
Perder un hijo es una de las experiencias más desgarradoras y complejas. Este artículo explora cómo sobrellevar el dolor, enfrentar el vacío y los procesos emocionales del duelo.

Psicóloga Adultos
Nathalie Catalina Pincheira Ramírez
12 de Abril de 2020La muerte de un hijo o hija y la pérdida de esperanzas
En este artículo hablaremos sobre la experiencia de enfrentar un duelo, pero no cualquier duelo, sino que la pérdida de un hijo o hija. Enfrentar la muerte de un hijo, es una de las experiencias más dolorosas que existen, ya que no solo se pierde la presencia física, sino que todas las esperanzas y expectativas depositadas en éste.
Enfrentar la sensación de vacío o soledad
Cuando una mujer decide ser madre, generalmente es producto de una falta que se hace presente en la forma de experimentar la realidad. Un hijo viene a completar aquella falta, dándole a la madre la ilusión de que con la llegada de éste hijo aquella sensación de vació o soledad desaparecerá.

La pérdida de un hijo deja un vacío profundo, pues representaba una ilusión de esperanza y amor para los padres
¿Por qué es tan difícil enfrentar la pérdida de un hijo?
El duelo de un hijo es mucho más complejo de enfrentar que cualquier otra pérdida, ya que un hijo es insustituible. Generalmente en un duelo normativo, sabemos que el dolor que se siente en algún momento llegará a su fin, ya que forma parte del proceso normal del duelo, sustituyendo al objeto perdido por otro nuevo tanto o más apreciable que lo perdido.
En el caso del duelo de un hijo, éste no encuentra un remplazo por su característica de ser insustituible. Un hijo es único, no hay nada ni nadie que lo pueda reemplazar. Por esta razón, el dolor que se siente declina solo cuando se acepta que lo que se ha perdido en insustituible. Cuando predomina la idea de la sustitución, por ejemplo, de manera inconsciente se intenta reemplazar a un hijo por un nieto, hablamos de duelo patológico, dificultando los estilos de afrontamiento de pérdida de manera generacional.

Un hijo es una parte fundamental de la vida, su pérdida genera un vacío inmenso en los padres
Implicancias relacionadas a la muerte de un hijo
Una de las implicancias relacionadas a la muerte de un hijo, está relacionada con la ruptura de la idea de mortalidad del yo y de la continuidad generacional. En estas circunstancias cae el proyecto investido en un futuro a través de la continuidad generacional que un hijo implica para un padre o madre.
Por otra parte, el poder identificarse con ser madre o padre está dado por la vida de un hijo, un hijo es quien le otorga sentido a la maternidad o paternidad. Por esta razón, enfrentar la pérdida de un hijo o hija remueve estas identificaciones, manifestándose con fuertes sensaciones de angustias relacionadas con la desintegración del yo. Muchas personas que han vivido la experiencia de la pérdida de un hijo, tienden a no reconocerse, ya que algo de ellos mismos se ha perdido, algo de su propia identidad.

La pérdida de un hijo es un dolor indescriptible que hace que los padres sientan como si una parte de ellos mismos hubiera desaparecido
La pérdida de un hijo genera cambios en el psiquismo de los padres, removiendo las funciones parentales y volviendo a dejar aquella sensación de vacío por la que decidieron tenerlos. Es ahí donde se vuelven importantes los rituales acerca de mantener en palabras el recuerdo de aquel hijo perdido, así como también celebrar fechas o acontecimientos relacionados con él.

El duelo puede causar una sensación de impotencia y ansiedad que parece interminable
¿Cómo es el dolor ante la pérdida de un hijo?
El dolor que se experimenta ante la pérdida de un hijo es diferente que cualquier otro tipo de dolor. Si bien no impide seguir viviendo, ya que no es constante y su intensidad disminuye con el tiempo, tiene la particularidad de que cuando retorna el recuerdo de la pérdida este se vuelve intenso y doloroso muy rápidamente. En el caso de otras pérdidas, el recuerdo es más sentido como una nostalgia, sin la misma intensidad que la primera vez.

El dolor de perder a un hijo es único y más profundo que otras formas de pérdida, debido al vínculo irremplazable entre padres e hijos
¿Cuánto dura un duelo de un hijo?
Este tipo de duelo suele ser un poco más prolongado debido a la relación directa que hay con aquellos aspectos de índole narcisistas. Es decir, con aquello de la propia identidad que se ha perdido, ya que lo que se ha perdido es carne de mi carne, sangre de mi sangre. La temporalidad para enfrentar este duelo varía y dependerá de las variables personales. En otras palabras, no existe un tiempo aproximado sobre cuánto podría durar.

El proceso de duelo no tiene un tiempo definido y varía dependiendo de la persona y las circunstancias
Factores que inciden en la elaboración del duelo:
Hay varios factores que pueden incidir en la elaboración del duelo, entre ellos están:
- El lugar de aquel hijo en la constelación familiar
- Si es hijo adolescente
- Si es un lactante
- Si es hijo único
- Si es un primer
- Si es hijo varón
- Si es hija mujer
- Circunstancias de la muerte, esperada o no
Todo lo anterior puede influir sobre que tan traumático puede experimentarse la pérdida. No cualquier experiencia por intensa que sea se constituye como traumático, ya que esta responde a una respuesta subjetiva de cada sujeto.
La culpa como proceso de duelo
Cuando una persona se encuentra en el proceso de elaboración del duelo, transita por una serie de emociones, entre ellas la culpa. La culpa en el duelo por la pérdida de un hijo, es una de las emociones más frecuentes, ya que se experimenta debido a aquella sensación de haber fallado, haber fracasado en su función como padres.

La culpa es una emoción común durante el duelo, los padres se cuestionan si podrían haber hecho algo más por su hijo
Por otra parte, la culpa surge como falta de amor parental, es decir, el dejar de pensar en el hijo perdido, es experimentado como una falta de lealtad, traición o abandono. La fidelidad por el hijo perdido actúa como un mandato que obliga al padre a mantener el contacto con él, a no dejar de extrañarlo y pensarlo, ya que aparentemente funciona como la forma de expresar el amor parental.

Los padres pueden sentirse culpables durante el duelo, cuestionándose si hicieron lo suficiente
En resumen:
La muerte de un hijo obliga a los padres a adaptarse a una nueva realidad que se muestra cruel e irracional. Por lo que, el proceso de duelo es un trabajo emocionalmente fuerte debido a las características del dolor, un dolor intenso e inesperado. Los padres deben enfrentar a un nuevo desafío que se enmarca en la capacidad de reencontrarse y aceptarse ante una nueva identidad, permitiendo lograr el equilibrio personal y familiar esperado para que el funcionamiento de la familia pueda continuar de una forma saludable.
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