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La psicoterapia infantil utiliza el juego para promover la salud mental y emocional de los niños

¿Por qué la(el) psicóloga(o) y mi hijo(a) juega durante las sesiones?

El juego en las sesiones de psicoterapia ofrece un espacio seguro para que los niños puedan expresar emociones, explorar su creatividad y aprender habilidades sociales importantes

Inicio BlogPsicoterapia y el Juego Infantil
Publicación: 11 de Diciembre de 2021

¿Qué es el Juego?

A lo largo de la historia, el juego ha estado siempre presente en todas las culturas y sociedades, incluso en las más primitivas. Se podría llegar a decir que forma parte de la genética de las personas. Se nace, crece, evoluciona y vive con el juego (Paredes, 2003). El juego es una actividad lúdica que permite a niños y niñas explorar el mundo. Los ayuda a desarrollar la motricidad, la imaginación, la inteligencia y la creatividad, además de socializarse y satisfacer las necesidades de orden afectivo (Garrido, 2010). Claro está también, que es un momento de diversión y disfrute.

Una actividad necesaria para nuestro desarrollo

El juego es una actividad vital e indispensable para el desarrollo humano, ya que contribuye de forma relevante al desarrollo físico, cognitivo, afectivo, social y moral de niños.

El juego permite a los niños tener un desarrollo saludable

Niños disfrutando de una actividad lúdica para su desarrollo

El juego tiene una gran cantidad de beneficios:

  • a
    Potencia el desarrollo psicomotor.
  • b
    Desarrolla la imaginación y la creatividad.
  • c
    Favorece el lenguaje, la comunicación y la socialización.
  • d
    Promueve la interacción con los demás, facilita la cooperación en actividades conjuntas entre iguales, fomenta el desenvolvimiento de los sentimientos sociales.
  • e
    Incrementa la atención y la memoria.
  • f
    Despierta la curiosidad.
  • g
    Estimula la alegría, el autoconcepto, la autoestima y el crecimiento personal.
  • h
    Permite afirmar la personalidad, el Yo, exteriorizar sentimientos, emociones, vivencias y pensamientos.
  • i
    Ensayar los roles que ejercen las personas adultas en la sociedad y representar situaciones reales o imaginarias de la vida cotidiana.

La infancia y la importancia de los valores, normas y conductas

A través del juego, los niños aprenden valores, normas, roles, conductas, actitudes, interiorizan conceptos y desarrollan capacidades, exploran el mundo que les rodea, lo comprenden y se relacionan con él, se relacionan socialmente, conocen rasgos de su cultura, desarrollan su pensamiento e inteligencia, se integran en el mundo adulto y se divierten. Por tanto, podemos decir que el juego, contribuye positiva y significativamente al desarrollo integral en la etapa infantil (Gallardo-López y Gallardo Vázquez, 2018). El juego, finalmente, es un medio de comunicación y relación que poseemos todos desde nuestra primerísima infancia, el cual debe ser promovido por el entorno familiar, por todos los beneficios mencionados anteriormente.

El juego permite que los niños aprendan a sociabilizar con sus grupos de pares

Niños interactuando y aprendiendo a jugar en grupo

El disfrute es parte esencial de nuestra vida

El juego es placentero y está asociado al disfrute, la curiosidad, la imaginación, la creación y el encuentro. El placer del jugar constituye un fin en sí mismo y mantiene a niños y niñas pequeños en un permanente estado de juego (Kelly-Vance y Oliver, 2005). La falta del disfrute a través del juego es también un indicador importante del estado anímico de los niños y niñas. El disfrute es parte esencial de nuestra vida, y la capacidad de disfrutar suele verse mermada en cuadros psiquiátricos vinculados al ánimo, tanto en niños, niñas, adolescentes y adultos.

El juego es una de las actividades que más disfrutan los niños y niñas

Niños jugando y divirtiéndose con juguetes educativos

Juego y desarrollo

Según Piaget e Inhelder (2007) distinguen cuatro categorías de juegos: juegos de ejercicios, juegos simbólicos, juegos de reglas y juegos de construcción.

Juego de ejercicio

El juego de ejercicio se da a lo largo del período sensoriomotor (0-2 años) y corresponde a la necesidad de acción automática; en cuanto el niño ha superado las dificultades de adaptación a una nueva situación utiliza las habilidades adquiridas para obtener placer funcional. En este período el juego consiste en la repetición funcional de acciones sensoriomotoras que “pierden” su finalidad y se reiteran por el solo placer que proporcionan al niño (Delval y Kohen, 2010). Estas acciones inciden generalmente sobre contenidos sensoriales y motores; son ejercicios simples o combinaciones de acciones con o sin un fin aparente. Un ejemplo de este tipo de juego es el “chapoteo” con el agua, el que salte el agua y la sensación de golpe con las manos genera cierto placer y ganas de repetir la actividad para ver el resultado.

En una primera etapa el niño explora a traves de la sensorialidad

Niños explorando su entorno a través de la sensorialidad

Juegos de construcción

Los juegos de construcción no constituyen una etapa más dentro de la secuencia evolutiva. Marcan más bien una posición intermedia, el puente de transición entre los diferentes tipos de juegos y las conductas adaptadas (Montañés et al., 2000). Este tipo de juegos aparece alrededor del primer año y está presente en todos los estadios del desarrollo infantil. Estos juegos son fundamentales para lograr el desarrollo integral del niño en la etapa de educación infantil, ya que permiten al niño desarrollar las habilidades motoras finas, la coordinación óculo-manual y las capacidades de análisis y síntesis; fomentar la imaginación y la creatividad; potenciar la capacidad de atención y concentración; estimular la habilidad manual, asociar ideas; ejercitar la capacidad de razonamiento lógico; etc. (Gallardo-López y Gallardo Vázquez, 2018). Acá aparecen los juegos tipo lego y las construcciones con cubos.

Los juegos forman la base para un desarrollo integral

Niños jugando en actividades que fomentan su desarrollo integral

Juego simbólico

El juego simbólico (dominante entre los 2-3 y los 6-7 años) aparece alrededor de los 2 años y se caracteriza por el uso “simbólico” de los objetos: los objetos presentes en la situación no se toman en sí mismos, sino “representando” a otros objetos no presentes. Por ejemplo, cuando el niño juega con una caja de cartón como si fuese un coche o con trozos de papel como si fuesen billetes, está realizando juego simbólico (García y Delval, 2010). Este tipo de juego tiene su apogeo entre los 5 y los 6 años. Deja de ser predominante hacia los 7 años, cuando es sustituido por los juegos de reglas, aunque el declive es paulatino, ya que se puede observar aún un juego intenso dependiendo de los niños o de los contextos que lo favorezcan (Abad y Ruiz de Velasco, 2011). Este juego es particularmente relevante en el contexto psicoterapeutico, ya que es el que nos permite ver los distintos significados que el niño/a le da a las cosas que lo rodean, su manera de percibir el mundo y es la puerta de entrada a su mundo interno.

A los dos años los niños pueden jugar a través de la simbolización

Niños jugando a través de la simbolización y la creatividad

Juegos de reglas

Los juegos de reglas aparecen entre los cuatro y los siete años, dependiendo en buena medida del contexto social de niño/a. Comienzan siendo juegos de reglas simples y directamente unidas a la acción, y terminan, hacia los 12 años, siendo juegos de reglas complejas, más independientes de la acción, y en los que la lógica inductiva y deductiva, la formulación de hipótesis y la utilización de estrategias es frecuente (Montañés, 2003). Estos juegos se caracterizan por estar organizados mediante una serie de reglas que todos los jugadores deben respetar, de tal forma que se establece una cooperación entre ellos y al mismo tiempo una competencia (Delval, 1985). Entre estos podemos encontrar muchos juegos de cartas, juegos de descifrar pistas, Twister, y muchos juegos de mesa. Estos tipos de juegos son fundamentales ya que “contribuye al aprendizaje de las habilidades sociales, de cooperación, competencia, amistad, control emocional y concepto de norma” (Montañés, 2003, p. 18). Además, favorecen el desarrollo del lenguaje, la memoria, la atención, el razonamiento y la reflexión.

Los juegos de reglas permiten una buena sociabilización para el menor

Niños jugando a juegos de reglas que fomentan la sociabilización

Juego y psicoterapia

El juego infantil es indispensable para la estructuración del yo; le permite al niño conocer el mundo que lo rodea y adaptarse a él; y es fundamental para que el niño aprenda a vivir (Gómez, 2012), por ello, debe estar presente en todas las etapas de su vida. Sin el juego, la persona no puede desarrollar su creatividad, su imaginación, su afectividad, su socialización, su espíritu constructivo, su capacidad crítica y su capacidad de comunicación y sistematización, por tanto, hablamos de una actividad esencial para el desarrollo integral de la persona (Posada, Gómez y Ramírez, 2005; Montero, 2017).

El juego permite al niño crear una adecuada estructuración de la personalidad

Niños jugando para fortalecer su desarrollo personal

El juego, en psicoterapia, se puede usar tanto como herramienta diagnóstica, como instrumento que promueve el vínculo y la relación con el terapeuta, y finalmente, como intervención en sí misma.

El sentido terapéutico y el juego

En cuanto al vínculo, es particularmente importante cómo el juego permite reforzar la idea de que la psicoterapia es un contexto de confianza, un lugar donde podemos desplegar nuestro mundo interno de una manera poco amenazante y donde es bien recibido, donde nos sentimos contenidos. Esto permite que futuras intervenciones tengan mayor efectividad, ya que la situación resulta cómoda y conocida.

El juego en terapia genera un espacio de confianza para el menor

Niños en un espacio terapéutico jugando con confianza

Dentro del sentido terapéutico que posee el juego, es posible abordarlo como un tipo de relación interpersonal, puesto que en el desarrollo del mismo, el niño puede establecer relaciones con otras personas y objetos, de los cuales aprende multitud de conductas y conceptos, incluso si juega consigo mismo, además es funcional cuando se pretende romper la resistencia en los niños.

Es importante desarrollar la imaginación

Jugar les permite a los niños acceder al “como si”, introducirse en la ficción, desarrollar la imaginación. Esto, por su parte, permite adentrarse en su mundo interior y conocer ciertos aspectos que han sido recluidos, la mayoría de las veces, de forma adaptativa.

Según Garaigordobil (2008), el juego no es sólo una posibilidad de autoexpresión para los niños, sino también de autodescubrimiento, exploración y experimentación con sensaciones, movimientos, relaciones, a través de las cuales logran conocerse a sí mismos y a formar conceptos sobre el mundo que los rodea.

El juego permite al niño conocer el mundo a través de la exploración

Niños explorando el mundo a través del juego

Además, es importante señalar que se encuentran disponibles toda una gama de juegos bien sea de mesa o para el ordenador que tienen fines terapéuticos, y fueron diseñados por profesionales con objetivos específicos, por ejemplo los juegos para abordar habilidades sociales y relaciones interpersonales.

Finalmente, la psicóloga/o de su hija/o, juega en sesión por muchas razones. Para vincularse de manera apropiada con ella/él, para conocerlo, para esclarecer su diagnóstico, para adentrarse en su mundo interno, para conocer aquello que no puede/quiere verbalizar, y todo esto de una manera poco amenazante, en el lenguaje que tienen los niños y niñas a través del juego. El jugar es una manera de comunicarse, de poner en escena, y además, es sumamente entretenido. Se sugiere también el uso del juego en momentos cotidianos con los padres, con los hermanos, con todos los que quieran!

El juego es la forma que tienen los niños para poder comunicarse

Niños comunicándose y compartiendo a través del juego

Referencia:

  • Abad, J. y Ruiz de Velasco, A. (2011). El juego simbólico. Barcelona: Graó.
  • Delval, J. (1985). El mecanismo y las etapas del desarrollo. Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Área de Educación.
  • Delval, J. y Kohen R. (2010). El desarrollo de la capacidad de representación. En J. A.
  • Gallardo-López, J. A., & Gallardo Vázquez, P. (2018). Teorías sobre el juego y su importancia como recurso educativo para el desarrollo integral infantil.
  • Garaigordobil, M. (2008): Importancia del juego infantil en el desarrollo humano. En D. Bañeres et al. El juego como estrategia didáctica, (pp. 13-21). Barcelona: Graó.
  • García, J. A. y Delval, J. (Coords.) (2010). Psicología del Desarrollo I. Madrid: UNED.
  • Garrido, P. (2010). Educar en el ocio y el tiempo libre. Madrid: Palabra.
  • Gómez, J. F. (2012). El juego infantil y su importancia en el desarrollo. CCAP, 10 (4), 5- 13.
  • Montañés, J. (Coord.) (2003). Aprender y jugar: actividades educativas mediante el material lúdico-didáctico Prismaker System. Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha.
  • Montañés, J. et al. (2000). El juego en el medio escolar. Ensayos: Revista de la Facultad de Educación de Albacete, 15, 235-260.
  • Montero, B. (2017). Experiencias Docentes. Aplicación de juegos didácticos como metodología de enseñanza: Una Revisión de la Literatura. Pensamiento Matemático, VII (1), 75-92.
  • Paredes, J. (2003). Juego, luego soy. Teoría de la actividad lúdica. Sevilla: Wanceulen.
  • Piaget, J. e Inhelder, B. (2007). Psicología del niño. Madrid: Morata.
  • Posada, A., Gómez, J. F. y Ramírez, H. (2005). El niño sano. Bogotá: Editorial Médica Internacional Ltda.

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