
La regulación emocional
La regulación emocional es fundamental para manejar nuestras emociones, especialmente aquellas que nos causan estrés. Aprender a gestionarlas mejora nuestra calidad de vida.
¿Cómo afrontar las emociones?
“Una emoción no causa dolor. La resistencia o supresión de una emoción causa dolor”, señaló una vez Frederick Dodson. Sin embargo, muchas veces el ser humano trata de evadir, evitar o de controlar todo lo que siente o piensa, especialmente aquello que lo hace sentir mal. Existen diversos estudios que manifiestan la necesidad de que las personas drenen sus emociones y, de esa forma, se sientan más tranquilas y plenas.
Las emociones y su importancia
Las emociones resultan fundamentales en la vida del individuo, pues a través de ellas se moviliza una cantidad de recursos hacia la persona y hacia su entorno, a fin de satisfacer las necesidades humanas; incluso, las emociones dan origen a sentimientos como agresión, dolor, insatisfacción, satisfacción o placer (Duncan, 2007).

Las emociones influyen en nuestras decisiones, relaciones y bienestar
De esa forma, “las emociones básicas son: Miedo, Rabia, Amor, Alegría, y Tristeza: todas ellas provocan importantes cambios en el rostro, postura, tono de voz, gestos, olor, imágenes y pensamientos” (Duncan, 2007). Esas emociones sirven para comunicar cómo se siente un individuo
Por otro lado, el hecho de expresar o liberar esas emociones se constituye en un elemento que facilita la generación de mayor energía y la posibilidad de alcanzar la satisfacción o la insatisfacción del sujeto. Lo anterior, cobra relevancia si se considera que:
Las emociones tienen su raíz en la conexión entre cuerpo-mente, a través de los sistemas rhínico, límbico u supra límbico. Estas controlan todo lo que pasa dentro del cuerpo: respiración, temperatura, flujos de sangre, oxígeno, linfa, hormonas y químicas, digestión, y los movimientos autonómicos dentro del cuerpo para mantener la salud y la satisfacción de las necesidades básicas (Duncan, 2007).

El manejo adecuado de las emociones es clave para el bienestar integral
La inteligencia emocional
La inteligencia emocional es un concepto que hace referencia a la capacidad que posee el individuo para canalizar o gestionar sus emociones en la cotidianeidad, a partir de las prioridades del sujeto, y con miras al futuro. Sin embargo, en ese proceso se deben “reparar los sentimientos negativos antes de que nos hagan caer en la ansiedad y la depresión”, señalan Grewal y Salovey (2006).

Desarrollar inteligencia emocional mejora nuestra calidad de vida
En ese sentido, para Grewal y Salovey (2006) la inteligencia emocional abarca grandes capacidades o talentos, distribuidos en cuatro grandes ejes:
- aCapacidad para percibir las emociones
- bCapacidad de gestionar las emociones con el objetivo de facilitar el pensamiento y el racionamiento
- cCapacidad para comprender las emociones
- dCapacidad para controlar las emociones propias o de los demás
Aún cuando todos los componentes son importante, la capacidad de comprender las emociones y la facultad de cambiar de una emoción a otra son sumamente relevante, dado que:
Puede existir un importante coste físico, a veces oculto, en los individuos, que de un modo sistemático reprime la expresión de sus emociones negativas; sin embargo, la monitorización y la evaluación de las propias emociones podrían constituir una estrategia útil (Grewal y Salovey, 2006).

Es importante aprender a liberar las emociones para evitar consecuencias de salud
Regulación emocional y represión
La regulación emocional se concibe como una respuesta apropiada ante las emociones que se le presentan al sujeto, sin reprimir esas sensaciones, aún cuando sean desagradable. Se trata de encontrar un equilibrio entre la represión y el descontrol, lo que implica:
- Tolerar la frustración
- Manejo de la ira
- Retraso de gratificaciones
- Afrontamiento de situaciones de riesgos
- Control del estrés
Entre las emociones que se deben regular se encuentran: ira, miedo, tristeza, vergüenza, timidez, culpabilidad, envidia, alegría, amor, entre otras.

Aprender a gestionar el miedo y la ira puede mejorar la calidad emocional
Cómo afrontar las emociones
Navarro sostiene que existen algunas técnicas que permiten regular las emociones de mejor manera. Entre ellas se encuentran:
- Recordar las virtudes y los éxitos: una de las mejores estrategias que posee un individuo para gestionar sus sentimientos radica en su autoestima y en pensar qué es lo que provoca esa emoción, pero tratando de minimizar lo negativo. El sujeto tiene que hacer una autoafirmación de sus virtudes “cuando la intensidad de sus emociones todavía es baja y tienen tiempo para buscar otro punto de vista de la situación”, enfatiza Navarro.
- Distraer la atención hacia un asunto concreto: se recomienda que la persona se concentre en un asunto. Así, la mente se distraerá en otros temas y se evitan emociones “muy intensas” en el momento. Esta técnica facilita desvincularse de emociones muy negativas y contribuye a tener pensamientos más neutrales.
- Pensar en el futuro inmediato: consiste en pensar en las consecuencias inmediatas de una acción y en sus resultados a largo plazo: ¿a pesar de la intensidad de ese sentimiento ahora, en una semana será igual? Lo anterior minimizará la importancia del sentimiento al verlo en una dimensión más general.
- Meditar habitualmente: contribuye a evitar los pensamientos negativos y repetitivos, asimismo disminuye la ansiedad. No obstante, debe ser una práctica habitual y reiterada, puesto que su empleo solamente frente a una emoción intensa no resulta eficaz.
- Darse un permiso para preocuparse durante una hora programada: esta técnica evita la represión de la emoción o del pensamiento, sin embargo, propone que la misma sea meditada más tarde, de tal forma que la emoción sea menos intensa.
- Escribir las emociones en un diario: se cree que plasmar los sentimientos en algún diario o cuaderno es una terapia adecuada para expresar las emociones más profundas. Asimismo, acelera la cicatrización de pensamientos o sentimientos profundos, bien sea en lo psicológico o en lo físico.
- Tomarse un respiro para recuperar el control: finalmente, en ocasiones, se recomienda tomar un tiempo para pensar las cosas y recuperar el control, puesto que facilita que no se actúe impulsivamente.

El autoconcepto positivo es fundamental para un bienestar emocional estable
Referencias
- Alzina, R. B., & Escoda, N. P. (2012). Educación emocional: estrategias para su puesta en práctica. Avances en supervisión educativa, (16)
- Bisquerra, R. (2012). De la inteligencia emocional a la educación emocional. Cómo educar las emociones, 24-35.
- Duncan, N. (2007). Trabajar con las Emociones en Arteterapia. Arteterapia. Papeles de arteterapia y educación artística para la inclusión social, 2, 39-49.
- Grewal, D., & Salovey, P. (2006). Inteligencia emocional. Mente y cerebro, 16(1), 10-20.
- Navarro. Cómo controlar las emociones: 10 técnicas que funcionan. Recuperado de http://habilidadsocial.com/com...
La liberación de nuestras emociones es primordial
La asertividad y saber cómo liberar y regular nuestras emociones a diario es elemental.
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